Estamos en la recta final de 2023. Pronto llegará el momento de pensar en los buenos deseos y propósitos para el año venidero y, por seguro, muchos tendrán que ver con gozar de salud, amor y dinero; realizar un viaje, casarse, dejar de fumar o emprender un negocio; ir al gimnasio, estudiar un posgrado, tener un bebé, graduarse, conseguir pareja, comprar un auto, y un largo etcétera.

Son muchas las opciones, pero todo se reduce a dos palabras: tener éxito.

Éste no llega solo. Hay que trabajar duro para obtenerlo. Podemos considerar que es aquel resultado de una empresa que nos genere una sensación de bienestar y realización o, en resumidas cuentas, de felicidad.

Su concepto es relativo. Lo que para algunos puede resultar exitoso, para otros es apenas un consuelo. Lo que es un hecho es que se trata de una sensación íntima que ocurre cuando logramos lo que nos propusimos, o lo que nunca pensamos que alcanzaríamos.

Y, ¿Cómo medirlo? Él éxito consiste en esencia en sentirse bien, lo relacionamos con el bienestar, con la felicidad al fin. Es una medida personal, aunque tiene un fuerte componente cultural también. Cada cultura y sociedad tienen parámetros que le son propios, y que cambian.

Hay valores que se han privilegiado en las distintas épocas. En la antigüedad era el “ser”; con la entrada del capitalismo se privilegiaba el “tener”, y en la actualidad, el valor se apoya en el “parecer”.

¿Hay recetas para conseguirlo?
Éxito viene del latín “exitus”. Significa salida, fin, término (como exit, en inglés). Se trata del resultado, lo que hay al final de una acción, de un proyecto, de una vida. Tiene una connotación positiva: para que el resultado sea un éxito tiene que ser bueno, porque, si no lo es, existe otra palabra, el fracaso.

Emprendedores y expertos en liderazgo y desarrollo humano han compartido fórmulas para alcanzarlo. Hay una que tiene seis ingredientes:

TRABAJO DURO. No creas en la suerte, cree en el trabajo duro. Deja de intentar acelerar el proceso o de buscar un atajo, pues no lo hay.

PACIENCIA. Si estas perdiendo la paciencia, estas perdiendo la batalla. Primero no pasa nada, luego pasa lentamente y, de repente, todo a la vez. La mayoría de la gente se rinde en la primera fase.

SACRIFICIO. Si no te sacrificas por lo que quieres, entonces lo que quieres se convierte en sacrificio. Todo tiene su precio. ¿Estás dispuesto a pagar por la vida que quieres?

CONSTANCIA. La constancia es lo que convierte la media en excelencia. Sin constancia, nunca alcanzarás un mayor éxito.

DISCIPLINA. La motivación te mantiene en marcha, pero la disciplina te hace crecer. Habrá días en los que no tengas ganas de hacerlo. Tienes que superar esos días independientemente de cómo te sientas.

AUTOCONFIANZA. La confianza en uno mismo es “estaré bien, aunque no les guste”. Siempre habrá alguien que te juzgue por lo que eres y por lo que quieres de la vida.
Por otra parte, para Anthony Robbins, escritor de libros de desarrollo personal y orador motivacional estadunidense, la fórmula del éxito es una combinación de definir metas claras, tomar medidas concretas, ser consciente de los resultados, y flexible para ajustar el rumbo según sea necesario; también es importante considerar factores como pasión, fe y energía para garantizarlo.

Si bien 2023 ha resultado difícil para todos desde diferentes ángulos y perspectivas, tenemos ahora frente a nosotros un particular reto, y se llama “año 2024”.

Pero no olvide que el éxito se construye día a día, más allá de los ciclos divididos en horas, semanas, meses, lustros o décadas… es paso a paso.

Sí. Llegará pronto el momento de hacer la lista de buenos deseos para el año nuevo. Entre los míos tenga por seguro que habrá uno en particular: que usted, amigo lector, tenga éxito.