Toronto.- El fabricante de automóviles Stellantis anunció la transferencia de la futura producción del Jeep Compass de su planta en Brampton, Canadá, a una instalación en Belvidere, Illinois, Estados Unidos. Esta decisión marca el inicio del cumplimiento de la amenaza de la Administración del presidente Donald Trump de arrebatar la producción de vehículos a Canadá y México.
El cambio forma parte del plan de Stellantis de invertir 13 mil millones de dólares en los próximos cuatro años para incrementar en un 50% su producción en plantas estadounidenses. La fábrica de Belvidere recibirá 600 millones de dólares para esta reconversión.
La decisión ha generado una fuerte reacción en Canadá. El sindicato Unifor, que representa a los trabajadores del sector, lamentó que la medida ponga en peligro hasta 3 mil empleos y declaró que el sector automotriz canadiense está siendo “sacrificado en el altar de Trump”.
Lana Payne, presidenta de Unifor, exigió la intervención gubernamental: “No se puede permitir que Stellantis reniegue de sus compromisos con los trabajadores canadienses y los Gobiernos no pueden quedarse quietos mientras nuestros empleos son transferidos a Estados Unidos”.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que la decisión es una “consecuencia directa” de los aranceles impuestos por EE. UU. a los productos canadienses y pidió a Stellantis que “cumpla los compromisos que tiene con los trabajadores de Brampton”.
México, También en la Mira por el Jeep Compass
Aunque el traslado anunciado fue de Canadá a EE. UU., el movimiento de Stellantis también afectará a México. Actualmente, el SUV Jeep Compass se produce en la fábrica mexicana de Toluca, la cual, según el anuncio, perderá la producción en el futuro al ser reasignada a Illinois.
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Este anuncio se alinea con la retórica de Washington. Días antes, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, afirmó que “el montaje de automóviles se va a hacer en EU y no hay nada que Canadá pueda hacer». El presidente Trump ha reiterado su intención de que toda la producción de automóviles vendidos en su país se realice en plantas estadounidenses, en detrimento de sus socios norteamericanos.
La situación se agrava con el antecedente de General Motors (GM), que ya anunció que a partir de 2027 producirá los Chevrolet Blazer y Equinox —actualmente fabricados en México— en plantas de EE. UU., poniendo en riesgo el futuro de la producción automotriz mexicana, de la cual entre 75% y 80% de los 3.99 millones de vehículos producidos en 2024 se exportaron a Estados Unidos.






