La conclusión de los estudios universitarios representa un momento significativo en la vida de cualquier institución educativa. Representa años de esfuerzo, disciplina, aprendizaje y crecimiento personal que culminan con un grado académico. El Examen General para el Egreso de la Licenciatura (EGEL), se ha consolidado como una herramienta para evaluar los conocimientos y competencias adquiridas durante su formación universitaria, donde la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC destaca.
Diseñado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, el EGEL determina si quienes concluyen su licenciatura, cuentan con los conocimientos y habilidades indispensables para incorporarse al ejercicio profesional, lo que constituye un mecanismo de evaluación para medir la preparación de las y los egresados con base en estándares nacionales. Para las y los evaluados, presentar el EGEL, representa una oportunidad para demostrar la calidad de su formación. Obtener un resultado satisfactorio acredita competencias profesionales, enriquece el currículum y genera una ventaja competitiva en un mercado laboral cada vez más exigente. Quienes alcanzan un desempeño “sobresaliente” reciben además, un reconocimiento que distingue su esfuerzo y su dedicación académica.
Los beneficios del examen no se limitan al ámbito individual. Las instituciones de educación superior encuentran en sus resultados una herramienta para evaluar la pertinencia y calidad de sus programas académicos. Los indicadores derivados permiten identificar fortalezas, destacar áreas de oportunidad y diseñar estrategias de mejora continua en beneficio de futuras generaciones de estudiantes. En el caso de las escuelas y facultades de Derecho, la evaluación adquiere una relevancia especial porque la formación jurídica implica una responsabilidad social de la que dependerá la defensa de los derechos humanos, la impartición de justicia, la solución de conflictos y la consolidación del Estado de Derecho.
El verdadero valor del EGEL radica en ser el reflejo de un proceso formativo integral que comienza desde el primer día de clases. La constancia en el estudio, el compromiso con el aprendizaje, la participación en actividades académicas y el desarrollo de habilidades profesionales son elementos que en conjunto, preparan al estudiante para enfrentar exitosamente este desafío.
Cada resultado “sobresaliente” es una historia de dedicación, sacrificio y perseverancia. Detrás de cada reconocimiento existe una comunidad universitaria integrada por docentes, familias, directivos y compañeros que contribuyen al logro académico. Por ello, los éxitos alcanzados son motivo de orgullo institucional. En 2026, la Facultad de Jurisprudencia mantiene un liderazgo nacional en sus resultados, muy por encima de la media nacional y además de los 86 sustentantes evaluados “sobresalientes” en la Universidad Autónoma de Coahuila, 10 son de la Facultad de Jurisprudencia.
Como director de la Facultad, con orgullo reconozco a la Generación 78 por los resultados obtenidos, a las y los sustentantes evaluados como “sobresalientes”: Miguel Alanís, Eduardo Coronado, Juan Pablo Cruz, Hanna González, Melissa López, Denisse Mancha, Fernanda Campos, Santiago Pepi, Vanessa Rodríguez y Rodrigo Rodríguez, a la maestra de la materia, Martha Rivera y a todo el claustro docente de la institución que acompañó la experiencia universitaria de esta Generación.
En tiempos donde la calidad educativa constituye una exigencia, Jurisprudencia cumple y se mantiene como un referente académico, confirmando que el conocimiento adquirido en las aulas puede transformarse en capacidad profesional al servicio de la sociedad. Cuando los resultados son sobresalientes, se convierten en la evidenciade de que el esfuerzo, el estudio y la vocación siguen siendo el camino seguro para el éxito. Bien por Jurisprudencia.






