Nueva York.- En una sesión de emergencia que refleja la fractura del orden diplomático global, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó este lunes su «profunda preocupación» por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. El jefe del organismo advirtió que estas acciones desafían los principios fundamentales de la Carta de la ONU y podrían desestabilizar permanentemente las relaciones entre los Estados.
La reunión del Consejo de Seguridad, solicitada por el gobierno venezolano y formalmente transmitida por Colombia —que asumió su asiento como miembro no permanente el pasado 1 de enero—, se convirtió en un escenario de duros reproches contra la administración de Donald Trump.
A través de un mensaje leído por la subsecretaria general Rosemary DiCarlo, Guterres subrayó que el respeto a la soberanía y la integridad territorial es la base de la paz mundial.
«Debemos respetar los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados… Me preocupa profundamente el precedente que esto podría sentar respecto de cómo se conducen las relaciones internacionales», sentenció el comunicado del Secretario General.
El jefe de la ONU instó a todas las partes a actuar con moderación para evitar una escalada de violencia en la región, subrayando que la protección de la población civil en Venezuela debe ser la prioridad absoluta.
La sesión de este lunes evidenció las posturas antagónicas de las potencias mundiales frente a la operación «Resolución Absoluta»:
- China y Rusia: Denunciaron un «acto de agresión atroz» y acusaron a EE. UU. de actuar como la «policía del mundo» violando el derecho internacional.
- Estados Unidos: Defendió la operación como una acción legítima contra el narcoterrorismo global y una medida necesaria para restaurar la democracia.
- Colombia: Bajo el liderazgo de Gustavo Petro, el país utilizó su nueva posición en el Consejo para convocar este debate, calificando el bombardeo de Caracas como una «agresión imperial» y movilizando a otros organismos regionales como la CELAC y la OEA.
La intervención de la ONU se produce apenas 48 horas después de que fuerzas especiales estadounidenses capturaran a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas, tras una serie de ataques aéreos en instalaciones militares venezolanas.
Mientras en la ONU se debate la legalidad del acto, en el bajo Manhattan la realidad es jurídica: Maduro enfrenta acusaciones de conspiración de narcoterrorismo e importación de cocaína.
Este lunes, la pareja fue presentada ante un juez federal de Nueva York. Maduro se declaró «no culpable» y afirmó que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela.







