Argentina.- El gobierno argentino, liderado por el presidente Javier Milei, se vio envuelto en controversia tras los cánticos ofensivos entonados por jugadores de la Selección Argentina durante la celebración de su victoria en la Copa América en Miami. En respuesta a las críticas, la Casa Rosada defendió vehementemente la autonomía de la selección, argumentando que ningún gobierno tiene el derecho de dictar sus acciones o comentarios. Esta postura provocó la destitución del subsecretario de Deportes, Julio Garro, quien había sugerido que Lionel Messi y Claudio Tapia debían disculparse por los cánticos, que incluían referencias raciales y un término homofóbico dirigido a Mbappé, jugador de la selección francesa.
La controversia se intensificó cuando la Federación Francesa de Fútbol anunció su intención de demandar a la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) por lo que calificaron como comentarios racistas inaceptables hacia sus jugadores. La FIFA también se involucró, iniciando una investigación sobre el incidente capturado en un video publicado por Enzo Fernández, jugador del Chelsea, que desencadenó un proceso disciplinario en su club. En respuesta, Fernández emitió disculpas públicas, reconociendo la inapropiada naturaleza de los cánticos y reafirmando su oposición a cualquier forma de discriminación.







