Ciudad de México.- Tras las recientes acusaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra tres instituciones financieras mexicanas por presunto lavado de dinero vinculado al tráfico de fentanilo, ambos gobiernos han intensificado su comunicación para abordar el tema de manera conjunta. Las reuniones entre autoridades financieras de México y representantes estadounidenses buscan esclarecer los hechos sin afectar la relación bilateral ni la estabilidad del sistema financiero.
La Secretaría de Hacienda, la Comisión Bancaria y de Valores y el Banco de México encabezan los esfuerzos de coordinación, en una respuesta técnica y diplomática que ha evitado una confrontación directa. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum no participa personalmente en las mesas de trabajo, se mantiene informada sobre los avances.
Este acercamiento ocurre en el marco de nuevas leyes estadounidenses que refuerzan las acciones contra el lavado de dinero en redes delictivas transnacionales. A pesar de que las instituciones señaladas son consideradas de menor tamaño, el objetivo compartido es impedir que el caso escale y preservar la cooperación entre ambas naciones.







