Ciudad de México.- Más de 1,000 millones de personas en el mundo enfrentan trastornos mentales como ansiedad y depresión, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La cifra incluye a niños, adolescentes y adultos, y evidencia que las mujeres son más afectadas que los hombres, con 581,5 millones de casos frente a 513,9 millones. El suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre jóvenes, con 727,000 fallecimientos reportados en 2021, mientras que los ritmos actuales de intervención dificultan alcanzar la meta global de reducirlo en un 33 % para 2030.

La atención disponible para estas personas sigue siendo insuficiente. Solo el 2 % del presupuesto sanitario mundial se destina a salud mental, y en países de bajos ingresos hay menos de un profesional de salud mental por cada 100,000 habitantes. Menos del 9 % de quienes padecen depresión reciben tratamiento adecuado, mientras que muchos enfrentan estigmas, discapacidades y pérdida de años de vida. La desigualdad en acceso y recursos convierte la salud mental en una de las áreas más desatendidas del sistema sanitario global.

Para revertir esta situación, la OMS presentó en marzo de 2025 una guía que insta a los gobiernos a fortalecer sus sistemas de salud mental mediante reformas estructurales, inversión pública y atención comunitaria centrada en la persona. Programas como mhGAP buscan ampliar el acceso a servicios en países de ingresos bajos y medianos. La falta de intervención no solo afecta la calidad de vida de quienes padecen trastornos, sino que también representa pérdidas económicas cercanas a 850,000 millones de euros anuales en productividad y reduce la esperanza de vida de las personas con afecciones graves hasta 20 años. La salud mental, concluye la OMS, es una urgencia global que requiere atención inmediata.