En su momento lo hizo Rubén Moreira. Placeó al entonces alcalde de Torreón, Miguel Riquelme por todo el Estado y midió su potencial político y electoral. Hoy es el gobernador de Coahuila. Ahora, Riquelme placea a Manolo Jiménez en cada región con el mismo objetivo; llevarlo poco a poco y medir resultados hasta la candidatura por el PRI al Gobierno Estatal; como en su tiempo lo hizo Riquelme, hoy Manolo tiene que cerrar de lo mejor su administración y crecer en su popularidad a lo largo y ancho de nuestro Estado y sus 38 municipios, aunque el poder político se concentra en las regiones Sur, Laguna y Centro. Para eso, pone a prueba a sus funcionarios municipales, para poner como ejemplo a Saltillo y tiene mucho con qué hacerlo.

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Una ciudad ordenada y segura a replicar a nivel estatal. Al mismo tiempo, el reto de conquistar laguneros y habitantes de las regiones Centro, Carbonífera, Cinco Manantiales, Fronteriza y ratificar la Zona Sureste; luego, consolidar desde la Secretaría de Desarrollo Social, ventana de sustento político bien trabajada y no como la tiene Francisco Saracho.

La ruta es clara, los retos también.