México.- Aunque el imaginario colectivo suele colocar al Cristo Redentor de Brasil como el máximo referente, México resguarda en el sur una obra que lo supera en dimensiones y propuesta arquitectónica. El Cristo de Copoya, también conocido como el «Cristo de Chiapas», se alza con 62 metros de altura, dejando atrás los 38 metros del famoso monumento de Río de Janeiro.
Ubicado en lo alto de la meseta de Copoya, en un histórico pueblo zoque al sur de la capital chiapaneca, este recinto no es solo un punto de fe, sino una joya de la ingeniería contemporánea que ofrece una de las vistas más espectaculares del sureste mexicano.
Una silueta de luz y acero
Diseñado por el arquitecto Jaime Latapí López, el monumento rompe con la estética tradicional. A diferencia de las estatuas sólidas, el Cristo de Copoya utiliza una silueta calada integrada en una enorme cruz de acero pulido.
Características del diseño:
- Base Prehispánica: Se asienta sobre un basamento piramidal que rinde homenaje a las estructuras mesoamericanas; en su interior alberga una iglesia.
- Efecto Espejo: El acero pulido de la fachada cambia de tonalidad con el movimiento del sol, tiñéndose de un dorado intenso durante el atardecer.
- Simbolismo Dual: La estructura representa simultáneamente la crucifixión y la resurrección, gracias a los huecos en la cruz que forman la figura de Jesús con túnica.
Un mirador hacia el Cañón del Sumidero
Más allá de su valor religioso, el sitio se ha consolidado como un imán turístico. Debido a su ubicación estratégica, el mirador permite contemplar toda la extensión de Tuxtla Gutiérrez y, en días con cielo despejado, alcanza a divisarse una parte del imponente Cañón del Sumidero.
Guía para el visitante:
- Ubicación: Meseta de Copoya (a 25 minutos en auto desde el centro de Tuxtla).
- Costo de acceso: A diferencia de otros templos, se solicita una cuota de recuperación de $10 pesos por persona.
- Recomendación: Visitar durante la «hora dorada» para apreciar el reflejo del sol sobre el acero.







