México.- La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha emitido una directriz que respalda las acciones guerrilleras ocurridas hace 50 años, en las que enaltece los secuestros y asesinatos, a los que denomina «ajusticiamientos». Esta directriz instruye a los profesores de nivel secundaria a continuar con ese legado.

En el llamado «Libro sin recetas número 6», que sirve como guía de trabajo para los maestros de secundaria, la SEP sostiene que las acciones guerrilleras, especialmente las de la Liga Comunista 23 de Septiembre, no deben desvanecerse de la memoria, ya que su legado contribuye a «enderezar el rumbo» del país.

En este texto, el asesinato en 1973 del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada, quien fue presidente de Cervecería Cuauhtémoc y fundador del Tecnológico de Monterrey, no es retratado como un crimen, sino más bien como un «error» cometido por los guerrilleros.

En la narrativa de este crimen, no se menciona el secuestro, sino un «intentó de retención», y la ejecución se describe como «la pérdida» de una vida. En raras ocasiones se hace referencia al homicidio, y en lugar de eso, se habla de «la ausencia» de Garza Sada.

El «Libro sin recetas número 6» destina su primer y principal capítulo a la historia de los grupos armados en México, sosteniendo que «a menudo, el Estado intentó silenciarla, pero permanece allí como un murmullo que nos despierta por las noches y nos ayuda a enderezar el rumbo».

El capítulo titulado «Soñaron con asaltar el cielo» enfatiza que «más allá de las bajas y las acciones desafortunadas, la presencia del radicalismo era innegable en los imaginarios colectivos».

Agrega: «a pesar de la guerra de baja intensidad, de la manipulación de la información en los medios y los esfuerzos por anularlos, estos grupos continúan manteniendo su relevancia».

«El escenario en 1973 no parecía ser el más apropiado para reducir las tensiones. Nuestro país había experimentado varias expropiaciones de bancos y empresas, secuestros de personas y aeronaves, emboscadas a las fuerzas militares. Por su parte, el gobierno respondió con fuerza, desapareciendo personas, torturando en prisiones y centros de detención, y asesinando a líderes sociales», añade.

El libro relata que el 10 de octubre de 1973 hubo un doble secuestro del empresario Fernando Aranguren y del Cónsul británico, Anthony Duncan, en Guadalajara.

«Para el gobierno de Echeverría, la pérdida de Garza Sada no podría haber sido una desgracia mayor, por lo que su negativa a negociar para liberar a los cautivos fue firme», evalúa el manual de orientación para maestros.

Luego califica el asesinato de Aranguren como un «ajusticiamiento».

«En medio de esta disyuntiva, el comando de la Liga 23 de Septiembre liberó al Cónsul británico sin obtener beneficio alguno, pero sometió al empresario a un ajusticiamiento radical», subraya.


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El libro de la SEP, crítico de los gobiernos del PRI y el PAN, cuestiona diversos temas, incluida la «modernización educativa» impulsada en el mandato de Carlos Salinas. Sin embargo, omite mencionar que su arquitecto fue el entonces secretario de educación Manuel Bartlett, quien actualmente es figura de la administración actual y lidera la Comisión Federal de Electricidad.

Los conceptos presentes en este libro guardan similitudes con los emitidos en 2019 por el historiador Pedro Salmerón, quien renunció como director del INEHRM tras suscitar controversia al considerar que «un grupo de valientes jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre intentó secuestrar» a Garza Sada.

Salmerón expresó que esto «desencadenó un tiroteo en el que Don Eugenio y sus escoltas, Bernardo Chapa y Modesto Hernández, y dos guerrilleros, perdieron la vida».