La crisis mundial de salud provocada por el COVID-19 ha tenido un impacto innegable en la economía y en las finanzas de todos los países, ciudadanos y empresas. Se ha generado un panorama cuesta arriba que nos lleva a la reflexión de cómo tendrá que ser la nueva normalidad de nuestra vida productiva y de nuestro gasto. Una de las principales consecuencias que ha ido dejando la pandemia es la inestabilidad financiera provocada por la crisis económica, pues muchos ciudadanos se quedaron sin empleo, otros vieron disminuidos sus salarios y otros más simplemente no completan con el gasto.

En México según datos de la Encuesta de Ocupación y Empleo nos dice que en el año 2020 5.6 millones de personas tuvieron que suspender sus labores sin recibir un pago, mientras que otros 4.4 millones de trabajadores perdieron o renunciaron a su empleo o cerraron un negocio propio. Es por ello que hoy más que nunca el tema de la educación y cultura financiera se vuelven indispensables en nuestra vida cotidiana para hacer rendir nuestros ingresos.

Ten en cuenta que un panorama económico incierto te exige integrar a tu vida cotidiana nuevos hábitos de consumo, ahorro, presupuesto e inversión. Es muy importante que seas realista con tus ingresos, pasivos y con tus deseos y posibilidades. Una de las claves en este punto es asegurarte de que tus gastos personales (entretenimiento, ropa, calzado) no comprometan tu capacidad de cubrir los gastos fijos, (alimentación, renta, agua, luz y teléfono). 

A pesar de que se tienen muchas herramientas financieras, seguimos sin utilizarlas, no queremos sentirnos limitados por nada y nos falta la administración mental de nuestro gasto, pero hoy vivimos una nueva realidad. No se trata de evitar todas las deudas porque las necesidades de tu familia las pueden requerir, sino que proyectes cómo se verían afectados tus ingresos con ellas y así no caer en problemas de liquidez. Paga a tiempo tus deudas siempre, será muy sano y es la mejor forma de evitar que crezcan reduciendo los costos asociados a intereses por moda.

Apégate a un presupuesto y prioriza gastos importantes, lo principal ahora es reordenar tus consumos. Piensa dos veces tus próximas decisiones financieras sobre todo si de crédito se trata. Si en otro momento pudiste darte el lujo de hacer una compra o una inversión impulsiva que implicaba cierta incertidumbre, ahora no es tiempo de aceptar grandes cantidades de riesgo. Por último, invariablemente ahorra, si no lo estabas haciendo antes de la pandemia, llegó la última llamada. Este excelente hábito puede salvarte de muchas dificultades a futuro, contar con un fondo de emergencia es algo que ayuda mucho en tu vida financiera. Separa una cantidad mensual y págatela como si fueras tu principal acreedor o revisa tus gastos cotidianos y bájale, y eso guárdalo.