La NASA encendió las alarmas al pronosticar la posibilidad de un impacto catastrófico del asteroide Bennu en la Tierra para el año 2182, asteroide descubierto en 1999 y en observación constante debido a su trayectoria cercana a nuestro planeta. 

Según un informe reciente del equipo científico OSIRIS-REx, las probabilidades de que Bennu colisione con la Tierra son de 1 entre 2 mil 700, aproximadamente un 0.037%, una cifra alarmante en términos astronómicos.

 

Aunque este asteroide es considerablemente más pequeño que el que se cree que extinguió a los dinosaurios hace millones de años, su impacto sería devastador. Se estima que liberaría la energía equivalente a 22 bombas atómicas, causando estragos en un área del tamaño de Texas.

Bennu ha estado en el radar de la NASA durante décadas y ha realizado tres sobrevuelos cercanos a la Tierra en 1999, 2005 y 2011. Sin embargo, la mayor preocupación recae en el sobrevuelo que está programado para el 24 de septiembre de 2135. Existe una pequeña posibilidad de que Bennu pase por un «ojo de cerradura gravitacional» durante este sobrevuelo, lo que podría alterar su órbita y llevarlo a un curso de colisión con la Tierra en 2182.

Plan contra posible amenaza y muestras sobre los misterios del universo

Para abordar esta amenaza potencial, la NASA lanzó la misión OSIRIS-REx en 2016, que culminó con una histórica operación en la que la sonda tocó brevemente la superficie de Bennu en octubre de 2020 y recolectó una muestra de roca. 

Estas muestras, que se espera lleguen a la Tierra el domingo 24 de septiembre, podrían proporcionar valiosa información sobre los orígenes del sistema solar y la posible presencia de moléculas biológicas o precursoras de la vida.

Sin embargo, la misión OSIRIS-REx no es la única medida que la NASA está tomando para abordar el riesgo de impacto de Bennu. También están desarrollando protocolos de contingencia en caso de que se requiera una respuesta a esta amenaza cósmica.

Aunque las probabilidades de impacto son bajas, la NASA sigue monitoreando de cerca a Bennu y mejorando sus cálculos para evaluar cualquier riesgo potencial. Esta situación plantea un recordatorio de la importancia de comprender y vigilar objetos cercanos a la Tierra que podrían representar una amenaza en el futuro.

Mientras tanto, la comunidad científica espera ansiosamente la llegada de las muestras de Bennu, que podrían arrojar luz sobre los misterios de nuestros orígenes cósmicos y ayudar a prepararnos para los desafíos del espacio que nos aguardan.