Mientras que los gobernantes se encuentran empeñados en simular un estado de derecho exitoso, donde las políticas públicas resultan como se las imaginan, la realidad es otra, la oscuridad asecha a la ciudadanía y nuestra sociedad muestra claros signos de decadencia, donde las instituciones públicas pierden la confianza ciudadana, donde los ciudadanos tienen miedo de salir a la calle y donde funcionarios públicos pierden la vida al servicio del país que tanto amamos, lamentablemente la inseguridad, el egoísmo y el oportunismo siguen creciendo como un cáncer que contamina todo lo que toca.
Es momento de ser idealistas y rectificar nuestro juicio, es momento de exigir y ser solidarios con las generaciones futuras y preparar para ellos un México donde nos hubiera gustado vivir, pues solo el pueblo tiene el poder de ser factor de cambio social.
Los invito a reflexionar, ser críticos y participar en la vida política, pues solo los insensibles permanecen mansos y se muestran indiferentes a la realidad social en la que vivimos.
La oruga tiene que llegar a su fin para que la mariposa surja.






