El cine de Wes Anderson tiene un sello distintivo único que polariza al público; o lo amas o lo odias, pero lo que es innegable es que el director estadounidense sabe perfectamente como tomar una historia, empaparla de su estilo visual, llenarla de una narrativa poco convencional y provocar en la audiencia fotogramas inolvidables en cada escena.

Con cintas como Isla de Perros o El Fantástico Señor Zorro, Anderson demostró que también podía darle vida a anécdotas con personajes no humanos, utilizando diferentes técnicas de animación que nos introducen en una especie de fábula para adultos manteniendo cierta inocencia. Con El Gran Hotel Budapest, Moonrise Kingdom o Vida Acuática, el director afianzó el estilo simétrico y un tanto cursi con el que sus historias son contadas, ganando un número importante de seguidores que siempre están a la expectativa de sus próximos trabajos.

Este año llega por fin La Crónica Francesa. Para bien o para mal, una película completamente inmersa en el universo de Wes Anderson, sumando los elementos simétricos y el tono que ya hemos visto en sus cintas pasadas para ofrecer una cinta única, lo que de nueva cuenta polarizará la recepción de los amantes del séptimo arte al ver la cinta, pero hablaremos de ello más adelante.

En esta ocasión el director lleva a la pantalla una carta de amor al mundo periodístico. El núcleo de la historia se centra en un sello editorial ficticio que se encarga de publicar historias y noticias de una ciudad francesa del siglo XX. Las reglas de escritura y la manera en la que los editores del periódico abordan la información nos lleva de la mano a ver historias sorprendentes, desde una revolución de estudiantes hasta la vida y obra de un artista encerrado en una cárcel de Francia.

Anderson se toma el tiempo para ir contando sin mucha prisa cada una de estas anécdotas, amarándolas al hilo central cuando deben ser entregadas a Arthur Howitzer interpretado por el afamado Bill Murray, jefe del medio. Desde el comienzo de la cinta sabemos que la historia acabará con el deceso del editor en jefe, cerrando el ciclo de La Crónica Francesa de manera circular.

Los personajes que van entretejiendo los diferentes capítulos de la trama llenan la pantalla con interpretaciones bastante sólidas y un poco caricaturizadas, pero al conocer el trabajo del director entendemos que no es fortuito, al contrario, suman al tono cómico y disruptivo de la película. 

El elenco que conforma la cinta brilla por su cuenta. Talentos de la talla de Tilda Swinton, Benicio del Toro, Edward Norton y Timotheé Chalamet crean un mundo único y pintoresco con personajes secundarios que saben usar a la perfección su momento en la cinta para envolver a los espectadores en historias surreales. 

La música de Alexander Desplant acompaña y enmarca los diálogos que se esmeran en explicar cómo y porque las notas que llegan a La Crónica Francesa se convierten en historias únicas, donde los periodistas encargados de escribir las notas buscan e indagan de manera minuciosa la información, a tal grado que parece que se alejan del objetivo de contar la historia central, pero terminan englobando un quehacer periodístico serio y al mismo tiempo divertido.

La fotografía de Robert Yeoman es muy pulcra y cuidada. La manera en la que el monocromo se combina con los colores vívidos nos acerca un poco más a las partes que la historia necesita que prestemos especial atención. 

Ahora bien, hay algo que Wes Anderson hace de manera fantástica, además de encuadrar y ofrecer una fotografía colorida y reticulada, ensalza la labor seria de los escritores y periodistas. Al mismo tiempo, y tal vez sin darse mucha cuenta, hace una crítica a los medios de comunicación actuales; donde la mayoría ofrecen información rápida y de chispazo, sin querer ensuciarse las manos por contar una historia real con información de calidad. Lo que importa ahora en los medios es la inmediatez, lo rápido, lo que es en tiempo real, La Crónica Francesa da un revés a ese tipo de comunicación.

Como escritor o periodista la película fascina. Para los seguidores del cine de arte probablemente sea una de sus favoritas del año. El problema será para el público general, si no enganchan con los primeros treinta minutos de la cinta difícilmente podrán terminar la película sin parpadear. Para el segundo acto el ritmo cae de manera abrupta cuando termina el capítulo número dos, pero si el espectador aguanta ese pequeño bajón podrá llegar al final de la cinta con una sonrisa de satisfacción, a pesar del fatídico cierre.

Por otra parte, como amante del cine, la película es buena, tal vez un poco cursi y poética en el sentido negativo de la palabra. La cinta se torna un tanto melosa, pero nada que no hayamos visto en películas de Wes Anderson. Su cine es como el trabajo de Woody Allen, si te gusta y te casas con la idea, la forma y le fondo, te va a encantar.

La Crónica Francesa es una cinta resaltable por su naturaleza inocente, además de estar ejecutada de forma magistral con un guion bien elaborado. No es la mejor película de Anderson, pero no es por asomo mala, simplemente es un poco de más de lo mismo; una fórmula que ya conocemos y sorprende y gusta, pero tal vez deja con ganas de ver una faceta distinta en la carrera del director estadounidense. 

Al final La Crónica Francesa es una película de Wes Anderson, léase esa declaración en el sentido que más convenga. Si te gusta el cine del director la vas a amar. Si no eres fan, pero te gusta el séptimo arte, te parecerá bastante buena. Y si de plano eres un acérrimo rival de la simetría y los colores pomposos mejor aléjate de ella, tiene el nombre de Wes Anderson en cada segundo.

El periodismo que ya no se hace está reflejado en esta cinta y tan solo por ello vale toda la pena. En mi opinión personal, es una película imperdible y de las mejores películas que la pantalla grande ha recibido en este 2021.

Calificación: 8.7