La desesperación de Jericó ya tiene motivo. Muy pronto hizo pública su inclinación a ser el coordinador de la campaña de Ricardo Mejía Berdeja, virtual candidato de MORENA al gobierno estatal.

El diputado federal , todavía por el PRI, primero se destapó como aspirante y luego se fue con todo hacia la que él llama cúpula priista .

Dejó en claro que no irá a una consulta abierta por temor a que el resultado no le favorezca y amagó, de manera insistente, en que buscará ser candidato a gobernador, pero ya no aclaró por cuál partido político.

Su visita al subsecretario de seguridad, el lagunero Ricardo Mejía Berdeja, muestra que Jericó está dispuesto a ser su coordinador de campaña y ya no candidato.

El pretexto- la seguridad como factor esencial para el turismo- es válido, pero la forma es fondo, diría Reyes Heroles.

Jericó ya no busca ser candidato a gobernador del estado, sino dividir al partido político que lo hizo alcalde, diputado federal tres veces y el apoyo que depositó en el Miguel Riquelme, al nombrarlo secretario de vivienda y ordenamiento territorial.

Todo indica que se va a MORENA y está dispuesto a recibir las consecuencias de un impulso estridente, desesperado, porque ahora no le favorece el ambiente político priista.

La política es el arte de lo posible, no de lo deseable y el posible es Manolo Jiménez y eso más que no entenderlo, no lo asume como verdad Jericó.