Teherán.- El panorama diplomático entre Irán y Estados Unidos ha entrado en una fase de «revisión estratégica». El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, calificó este lunes como «muy buena» su reciente visita a Islamabad, Pakistán, revelando que se han analizado las condiciones específicas bajo las cuales podrían continuar las negociaciones con el gobierno de Donald Trump.

Araqchí, quien ya se encuentra en San Petersburgo para reunirse con el presidente ruso Vladímir Putin, subrayó que las exigencias de Teherán para volver a la mesa de diálogo son «muy importantes» y no serán flexibilizadas a la ligera.

La gira de Araqchí por Omán y Pakistán este fin de semana estuvo marcada por un timing diplomático tenso. El jefe de la diplomacia persa abandonó la capital paquistaní el sábado tras concluir reuniones con altos mandos militares y civiles, sin esperar la llegada de los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner.

Este movimiento coincidió con declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró el mismo sábado haber cancelado el viaje de sus enviados a Islamabad. Según el mandatario estadounidense, representantes iraníes presentaron una nueva oferta de negociación apenas diez minutos después de que él ordenara abortar la misión diplomática en Pakistán.

A su llegada a Rusia, Araqchí enfatizó la relevancia de su encuentro con Putin, destacando que Moscú es, junto a China, el aliado más sólido de Irán en el actual contexto geopolítico.

«La reunión de hoy será una buena oportunidad para discutir la evolución de la guerra y revisar la situación actual», afirmó Araqchí, refiriéndose tanto al conflicto en Ucrania como a la inestabilidad en Medio Oriente.