Ciudad de México.- El ejército sirio reconoció este sábado la pérdida de control sobre amplias partes de Alepo, la segunda ciudad más importante del país, tras una ofensiva fulminante de los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS) y milicias rebeldes. Los combates, que abarcaron más de 100 kilómetros, han dejado al menos 311 muertos desde el miércoles, entre ellos 183 combatientes de HTS, 100 soldados progubernamentales y 28 civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). La ofensiva coincidió con un frágil alto el fuego en el vecino Líbano entre Israel y Hezbolá.
El OSDH reportó que los insurgentes han tomado el control de edificios gubernamentales, prisiones y zonas estratégicas como la ciudadela de Alepo. La retirada del ejército sirio fue casi inmediata, lo que expone la debilidad del régimen de Bashar al Asad en esta región. Por primera vez desde 2016, aviones de guerra rusos realizaron bombardeos en Alepo, mientras medios oficiales informaron la muerte de cuatro civiles por ataques yihadistas. La situación genera temor entre los habitantes, quienes reviven recuerdos del conflicto que marcó la región hace años.

Analistas apuntan a una operación planeada durante meses, aprovechando la reducción de la presencia rusa y el debilitamiento de Irán. Dareen Khalifa, del International Crisis Group, destacó que el HTS busca capitalizar el cambiante panorama geopolítico. La conquista de Saraqib, un punto clave en la carretera hacia Alepo, refleja la estrategia de los insurgentes. En respuesta, Rusia intensificó bombardeos contra las fuerzas rebeldes, mientras Turquía llamó a detener las hostilidades en Idlib, región que mantiene una frágil tregua desde 2020.







