¿Qué tal amigos…? Apenas se dio a conocer la probable llegada de Javier “Chicharito” Hernández a las filas de las Chivas de Guadalajara, se escucharon y leyeron toda clase de adjetivos en contra del futbolista que más goles ha anotado con la selección mexicana, siendo el goleador histórico con 52 goles y el que ha jugado en las mejores ligas del mundo.
Desde que declaró, (antes del mundial de Qatar 2022) “Más ganan los que no juegan”, refiriéndose a la gente de “pantalón largo”, ha sido objeto de ataques de todo tipo.
Se puso como excusa la fiesta de Nueva York con damas invitadas y la supuesta participación de Chicharito, para “ borrarlo” de toda convocatoria.
También contribuyó la llamada telefónica que hizo a la asociación de futbolistas de España, para conseguir una mejor retribución al defender a la selección mexicana cuando se discutían lo que ganarían los futbolistas mexicanos por ir a Qatar 2022.
Una gran parte de la prensa deportiva cargó contra Chicharito, la mayoría de ellos para quedar bien con “los de arriba” y en su caso ser invitado a cubrir el Mundial, o por otros intereses.
“ Tronco”, “Agrandado”, “Caza goles”, “ Oportunista”, “Limitado” “Chicharito ya está viejo” “viene de una grave lesión” (esto es cierto) “No es la solución para Chivas” y otros epítetos que no puedo escribir por respeto a nuestros lectores.
El mismo entrenador de triste recordación “El tata” Martino dijo qué Chicharito no estaba castigado y que las razones de su ausencia en la selección eran deportivas o futbolísticas.
Si, el Tata, aquel entrenador que en el partido de México contra Argentina ( Su país de nacimiento), dejó en la banca al medio de contención Edson Álvarez ara permitir que precisamente de ese lugar Lionel Messi dispare y venza a Memo Ochoa para que Argentina siga su camino al título y México regrese a casa.
Desafortunadamente, en muchos de nuestros países latinos, no se acepta que un nacional llegue a grandes alturas en el deporte, si lo logra lo denostamos, lo insultamos, les recordamos cuando no era nadie, no entendemos o tratamos de olvidar que un deportista profesional como Chicharito lleva más de 20 años buscando su sueño.
Entrenando con dedicación, viajando grandes distancias, en largas concentraciones, dejando de asistir a eventos importantes de la familia, todos los contratiempos los ha superado con una mentalidad a prueba de balas.
Como el golpe que sintió cuando lo dejaron fuera de la selección mexicana sub-17, que participó y ganó el Mundial de Perú 2005, con jugadores como Carlos Vela y Giovani Dos Santos que fueron lanzados al estrellato, mientras que Chicharito tuvo que nadar contracorriente y esperar una oportunidad con Chivas que llegó en 2006, permaneciendo en el Rebaño hasta 2010.
Por su características futbolistas, es un jugador de un toque que generalmente es un remate a gol, tiene la habilidad para “leer” las jugadas y aparecer en el momento preciso, al primer poste, al centro del área, o buscando el centro pasado o aprovechando el error defensivo, por lo que es difícil marcarlo.
En su anterior mundial Rusia 2018, fue el futbolista más rápido de todos, llegando a una aceleración de 34 kilómetros por hora en 2.5 segundos, he ahí la razón de sus goles.
Ha jugado con éxito en Chivas, Manchester United, (dos ocasiones diferentes) Real Madrid, Bayer 04 Leverkusen, West Ham United, Sevilla F.C. Y el Galaxy de la MLS.
A sus 35 años cumplidos, está en recuperación de la operación del ligamento cruzado anterior que le realizaron en junio pasado, pero ha jugado en total 500 partidos con 195 goles anotados (entre ellos 52 con la selección mexicana) con 58 asistencias para un 0.39 de efectividad, casi un gol cada dos partidos.
Por lo que nos preguntamos:
¿Somos injustos con el único jugador mexicano, que ha brillado en las mejores ligas y campeonatos del mundo?
Así lo veo
Desde mi Óptica.






