China.- El rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura, fue testigo este domingo de una de las proezas más aterradoras y fascinantes de la era moderna. El escalador estadounidense Alex Honnold logró ascender la emblemática estructura en la modalidad de free solo: sin cuerdas, sin arnés y sin ningún tipo de seguridad, confiando únicamente en su fuerza y control mental.
Durante exactamente una hora, 31 minutos y 40 segundos, la vida de Honnold pendió de un hilo —o mejor dicho, de sus dedos— mientras transformaba el acero y el vidrio del gigante taiwanés en su propio camino al cielo. Al llegar a la aguja final, el escalador inmortalizó el momento con una selfie que ya le da la vuelta al mundo.
El ascenso: De la base al vacío absoluto
El reto comenzó en la cara sureste del edificio. Vestido con una camiseta roja y calzado con zapatillas amarillas diseñadas a medida, Honnold enfrentó los primeros 113 metros de estructura inclinada y los adornos metálicos conocidos como “ruyi”. Superar esta fase inicial le tomó apenas 20 minutos.
Posteriormente, el escalador se adentró en la sección más agotadora: las “cajas de bambú”.
Tramo crítico: Entre los pisos 27 y 90, ascendió 274 metros totalmente verticales.
Contacto humano: Mientras escalaba, el público en la terraza del piso 89 observaba con asombro cómo Honnold golpeaba el vidrio al pasar, incluso dándose el lujo de saludar antes de continuar hacia la cima.
La fase final: Fuerza contra la gravedad
La parte más peligrosa ocurrió en la torre superior y la aguja. Los desplomes de la estructura obligaron a Honnold a sostener todo su peso con los brazos, enfrentando ráfagas de viento a cientos de metros de altura. Finalmente, alcanzó la esfera metálica que corona el edificio, un punto inaccesible para cualquier otra persona, sellando una hazaña que redefine los límites del deporte extremo.
Diferencia histórica: El estilo Honnold
Aunque otros han intentado domar al coloso de Taipéi, las condiciones de Honnold marcan un antes y un después:
Vs. Alain Robert (2004): El famoso «Spiderman francés» escaló el edificio, pero debido a la lluvia, se vio obligado a utilizar cuerdas de seguridad.
Honnold (2026): Lo hizo en un estilo purista de free solo, donde el menor error significaba una caída mortal.
Transmisión Global: El evento fue parte de la producción «Skyscraper Live» de Netflix. Originalmente planeado para el sábado, el ascenso tuvo que posponerse 24 horas debido a las condiciones climáticas, permitiendo que el domingo se lograra la visibilidad perfecta para la hazaña.






