Así como se viralizó el pleito de Canelo y su adversario en la presentación de la pelea de box, así se puede ejemplificar el ambiente al interior del partido político Morena.
El partido del presidente López Obrador no madura y sus activos solo los representa la imagen de AMLO.
En cada estado donde Morena ha ganado las ocho gubernaturas, los ciudadanos votan por López Obrador casi en un 80 por ciento y el otro 20 por el candidato.
En Coahuila, donde el PRI tiene un trabajo institucional ejemplar –lo dicen los propios priistas a nivel nacional– , Morena sigue dividido.
Guadiana contra Reyes Hurtado, Luis Fernando contra Guadiana, Lenin y Tania Flores contra Reyes, y así en cada región un pleito.
Todos se sienten generales y no hay soldados. La consecuencia está a la vista de todos. Derrotas electorales y nadie pone orden.
Y para muestra basta el último botón. La designación de Diego del Bosque, como dirigente estatal. No pasaron ni tres notas cuando Miroslava, Guadalupe Céspedes y los seguidores de Reyes Hurtado, lo desconocieron.
El motivo, Diego del Bosque se identifica con el grupo del senador Armando Guadiana.
Igual hubiera sucedido si el dirigente se identifica con Reyes, ya lo hubieran desconocido los seguidores de Guadiana.
Y conforme transcurre el tiempo más se radicalizan los grupos. Dos visibles; Guadiana contra Reyes Hurtado, antes los grandes amigos y hoy enemigos.
En órbita de esos dos grupos están Luis Fernando Salazar, José Guadalupe Céspedes y Ariel Maldonado.
Los morenistas no quieren unirse, porque el interés de cada uno de ellos, es llegar a la candidatura a gobernador del estado, está más allá que cualquier interés.
Pareciera que todos esperan que el presidente López Obrador les dé el manotazo y designe al candidato.
Aún así, como así será, la falta de unidad los pone al borde de otra derrota más en la elección para gobernador de nuestro estado.






