De por si cada vez siente más cerca la decadencia y el PRI se da harakiri al designar candidatos desde el centro, y hacer a un lado a los pocos gobernadores que le quedan.

Omar Fayad, gobernador priista en Hidalgo, fue aniquilado por la maniobra del Comité ejecutivo nacional del PRI para imponer, vía la alianza con el PAN, a Carolina Viggiano como candidata a gobernadora.

Alejandro Moreno y Rubén Moreira, con la complicidad panista, hicieron valer la imposición.

Las acusaciones fueron mutuas y similares.  Moreno y Moreira acusaron a Fayad de pretender entregar el estado a Morena. A su vez, Fayad los acusó con el mismo argumento. La realidad puede ser que Moreno y Moreira hayan negociado otros estados como Oaxaca, para ganar Hidalgo.

Esta especulación se podría encuadrar en lo que puede ocurrir en la elección de Coahuila en el 23.

El CEN del PRI puede tener otros intereses negociables para buscar imponer candidato a gobernador del estado , de manera directa o bien, a través del PAN, un partido político desplazado hasta el tercer lugar por Morena.

Aún así, el cálculo del clan Moreno -Moreira podría llevar al PRI y a la extinción por tratar de negociar posiciones políticas con el presidente Lopez Obrador, quien nada tiene que negociar ante el crecimiento sostenible de Morena, ya con 17 estados.

Más bien, el clan priista busca negociar cada uno la impunidad en sus estados Oaxaca y Coahuila, decisión que más bien se convierte en entreguismo, para salvarse de la unidad de inteligencia financiera.

Lo que ocurre en Hidalgo, un estado como Coahuila, siempre gobernado por el PRI, es un escenario que debe analizarse bajo la óptica de las traiciones y los intereses particulares del CEN del PRI de hacer a un lado a los gobernadores e imponer sus acuerdos cupulares.