Nuevo León.- El gobierno federal ha sido acusado de mentir al Consejo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) sobre las actividades de extracción de gas mediante fracturación hidráulica llevadas a cabo hace una década en el municipio rural de Los Ramones, en Nuevo León. La CCA votó a favor de elaborar un expediente de hechos debido a los daños causados a los mantos freáticos y terrenos, en respuesta a una denuncia presentada en 2018 por omisiones en la aplicación de la legislación ambiental.
Durante el mandato del gobernador priista Rodrigo Medina, los sondeos en el subsuelo provocaron un fenómeno inédito de sismicidad inducida en Nuevo León. A pesar de las evidencias, las autoridades negaron los hechos y guardaron silencio ante los reclamos generalizados. La evaluación de los daños ocasionados por estas prácticas se centra en cuestiones de seguridad, como el abandono de pozos de sondeo y las afectaciones a la calidad del agua y la infraestructura para su distribución.
La Unidad de Supervisión, Inspección y Vigilancia Industrial de la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (ASEA), dependiente de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), informó que no cuenta con reportes de incidentes ambientales relacionados con los pozos en cuestión. Esto, a pesar de las pruebas presentadas por los afectados. El gobierno demoró casi cinco años en responder al consejo de la CCA, alegando motivos políticos y retrasos en la revisión de la legislación federal.
Decenas de familias afectadas aguardan el resultado de la investigación para reclamar una indemnización por el impacto permanente en su patrimonio. El activista Antonio Hernández Ramírez sostiene que la apertura del expediente confirma la falta de aplicación efectiva de la legislación ambiental por parte del gobierno mexicano durante la operación de los pozos de fracturación hidráulica en la región. La respuesta oficial, según Hernández, dista de la realidad, ya que los funcionarios federales rechazaron los señalamientos con información inexacta, según el activista.







