Ciudad de México.- Los gobiernos estatales han continuado con la estrategia de militarización de la seguridad pública federal iniciada bajo Felipe Calderón, confiando cada vez más en las Fuerzas Armadas para manejar esta responsabilidad. Esta tendencia ha coincidido con un incremento notable en las tasas de homicidios, tanto de hombres como de mujeres, en las regiones bajo control militar.
Según un informe de México Evalúa, la creciente influencia militar en las policías estatales no ha logrado frenar la violencia. De hecho, este cambio ha generado inestabilidad dentro de las corporaciones policiales y ha contradicho la carrera de los agentes civiles, afectando negativamente la eficacia en la lucha contra el crimen.
El estudio, que será presentado hoy por la organización, revela que la alta rotación de los líderes de seguridad en los estados, quienes en promedio permanecen menos de dos años en el cargo, contribuye a la falta de continuidad en las políticas y a la intensificación de la violencia. Además, a pesar de los graves casos de violaciones a los derechos humanos implicados por elementos de la Marina, su presencia en las tareas de seguridad ha aumentado notablemente en comparación con la de la Secretaría de la Defensa Nacional.







