México.- El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, informó este martes que los escoltas que conformaban el primer círculo de seguridad del alcalde asesinado de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, volverán a declarar ante la Fiscalía.

La medida se toma luego de que se diera a conocer que el homicida, un joven de 17 años, fue abatido por los propios escoltas del edil.

“Los policías municipales que eran del primer círculo de seguridad del Alcalde van a volver a declarar. Hay una declaración de uno de sus escoltas, que la hizo desde el inicio, que él dispara al agresor del Presidente Municipal; sin embargo, los peritajes continúan para ver el arma que mata al agresor”, declaró García Harfuch.

El Secretario de Seguridad añadió que se sigue verificando el arma que también disparó en contra del Presidente Municipal. Los escoltas «no están detenidos, pero están localizados y están yendo a declarar cada que se les llama», confirmó. Las investigaciones están a cargo de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Michoacán.

Por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum lamentó la muerte del edil de Uruapan, pero fue enfática al señalar que este hecho no provocará un retorno a la política de guerra contra el narcotráfico, instaurada durante el sexenio de Felipe Calderón.

“Ahora está dando resultados, nos duelen homicidios que hay como el de Carlos (Manzo), claro que duelen, y claro que en el Gabinete decimos por qué, qué pasó, qué es lo que está pasando, que se haga la investigación y que haya justicia, pero regresar a la guerra contra el narco o a poner a García Luna al frente de la Secretaría de seguridad, eso nunca más”, sentenció la mandataria.

Sheinbaum afirmó que la estrategia actual se basa en el «Plan Michoacán por la Paz y la Justicia», que busca reforzar la seguridad desde la presencia militar hasta la atención de las causas sociales, el desarrollo económico y el bienestar.

«No por eso se va a llamar a la intervención de Estados Unidos», mencionó la Presidenta, insistiendo en que el dolor por el homicidio debe canalizarse en la exigencia de justicia y no en políticas fallidas del pasado.