Estados Unidos.- En vista del esperado aumento de inmigrantes tras el fin de las restricciones por la pandemia, el gobierno de Joe Biden tiene previsto enviar 1.500 soldados a la frontera entre Estados Unidos y México. Según cuatro funcionarios del gobierno, estas tropas se encargarán de labores administrativas como el ingreso de datos y el apoyo al almacén, a fin de que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos pueda concentrarse en el trabajo de campo.
Cabe destacar que los soldados no llevarán a cabo labores de aplicación de la ley y su presencia en la zona será de alrededor de 90 días, aunque podría prolongarse si se considera necesario. No obstante, los funcionarios que proporcionaron esta información prefirieron mantenerse en el anonimato, ya que la solicitud aún no había sido aprobada.
Con el levantamiento de las restricciones por COVID-19, se espera que aumente el número de migrantes que crucen la frontera sur de Estados Unidos, lo que ha motivado a las autoridades a tomar medidas preventivas. A pesar de que la administración de Biden ha visto un récord de personas que han cruzado la frontera de manera ilegal, el presidente ha tomado medidas para penalizar a los infractores y crear alternativas seguras para quienes buscan asilo.
De hecho, la decisión de desplegar soldados en la frontera se suma a los esfuerzos del expresidente Donald Trump, quien también envió tropas en servicio activo para ayudar al personal de la patrulla fronteriza a procesar grandes caravanas de migrantes, así como a las fuerzas de la Guardia Nacional que ya se encontraban trabajando en esa capacidad. Actualmente, hay alrededor de 2.700 miembros de la Guardia Nacional en la frontera.
En definitiva, la presencia de los soldados en la frontera es una medida preventiva para evitar problemas de hacinamiento y otros posibles inconvenientes que puedan surgir tras el fin de las restricciones por la pandemia. Además, la administración de Biden está trabajando en la apertura de centros de procesamiento fuera de Estados Unidos para que las personas que huyen de la violencia y la pobreza puedan solicitar asilo de forma legal y establecerse en Estados Unidos, España o Canadá. Se espera que los primeros centros se abran en Guatemala y Colombia, y que se abran otros en el futuro.
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