Azerbaiyán.- Un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Research: Climate ha revelado que el cambio climático provocado por actividades humanas ha hecho que los huracanes en el Atlántico sean 29 kilómetros por hora más fuertes en promedio durante los últimos seis años. Este aumento en la velocidad del viento ha llevado a que muchas tormentas suban una categoría en la escala Saffir-Simpson, incrementando significativamente los daños causados.
Más intensidad, no más frecuencia
Aunque no se han registrado más tormentas, las que se forman son más poderosas, explicó Daniel Gifford, autor principal del estudio y científico climático de Climate Central. “Sabemos que la intensidad de estas tormentas está causando mucho más daño catastrófico en general”, señaló.
Un huracán de categoría 5, como los observados este año, puede causar más de 400 veces el daño de un huracán de categoría 1, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Tormentas históricas potenciadas por el cambio climático
El estudio, que abarca datos entre 2019 y 2023, identificó que el cambio climático impulsó la velocidad del viento en el 85 % de las tormentas analizadas. Ejemplos recientes incluyen el huracán Milton, que ganó 39 km/h adicionales, y Helene, que aumentó 26 km/h. Ambas tormentas, junto con Beryl, fueron las más devastadoras del 2024, con Helene alcanzando un ancho de 800 kilómetros y generando numerosos tornados.
“Este año tuvimos dos tormentas de categoría 5”, dijo Gifford. “Nuestro análisis muestra que no habríamos tenido tormentas de esta magnitud sin el cambio climático causado por el hombre”.
Desde 2019, ocho huracanes, incluidos Humberto (2019) y Zeta (2020), experimentaron aumentos de velocidad de viento de al menos 40 km/h.
La ciencia detrás de las tormentas más fuertes
El principal factor que impulsa la intensificación de los huracanes es el aumento de la temperatura de los océanos. Según el estudio, las aguas del Atlántico, Caribe y Golfo de México han incrementado entre 1,1 y 1,6 °C, y hasta 2,2 °C en algunos casos, debido a la quema de combustibles fósiles. Este calentamiento proporciona más energía a los ciclones tropicales, intensificando sus vientos y su capacidad destructiva.
La investigación utilizó simulaciones por computadora para comparar un mundo sin calentamiento global con las condiciones actuales, aislando los efectos de los gases de efecto invernadero. Además, emplearon el cálculo de “intensidad potencial” para estimar los límites de velocidad máxima de los huracanes según las condiciones ambientales.
Impacto futuro y advertencias
Rick Spinrad, jefe de la NOAA, advirtió que el cambio climático continuará manifestándose en tormentas más rápidas, intensas y dañinas. “El caso de Helene es un claro ejemplo de lo que ya estamos viendo: huracanes más grandes, más destructivos y con impactos secundarios, como tornados”, afirmó durante una conferencia de la ONU en Bakú, Azerbaiyán.
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Además, estudios anteriores han demostrado que el calentamiento global también contribuye a que los huracanes se intensifiquen más rápidamente y se muevan más lentamente, provocando lluvias torrenciales y mayores inundaciones.
Llamado a la acción
Los hallazgos subrayan la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global. De lo contrario, fenómenos como los huracanes de categoría 5 podrían convertirse en una constante con consecuencias devastadoras para las comunidades costeras y los ecosistemas globales.







