El rompimiento es claro, otra vez y consecutivo, entre Ricardo Mejía y Morena.

Por más que Mejía le aviente flores y más flores, Claudia Sheinbaum no cae ante el encanto y ya lo mandó a volar junto con Lenin. 

Morena acordó que no serán candidatos quienes hayan participado en la última elección por otro partido político y con eso les dijo, como en el beisbol, no, no , no , no, noooooo serán candidatos al Senado.

Quizá por ello, en el caso de Mejía, Alberto Anaya vino a Monclova para destaparlo como candidato al Senado por el PT.

La película se vuelve a repetir, pero ahora con un nuevo escenario para Mejía. 

Ahora nadie le podrá creer que pertenece a la 4T y que es amiguis de AMLO.

Ahora no podrá sacar tajada de la confusión morenista.

Esa confusión que con o sin Ricardo Mejía, prevalece entre los de Morena, donde no hay liderazgo que controle los ímpetus de sus tribus.

Tanto Diego del Bosque como Janecarlo Lozano no le encuentran la cuadratura al círculo en la elección de sus candidatos y no acaban por destrabar los nudos de la división.

Sí, ya alejaron a Mejía y a Lenin, pero no se alejan de los pleitos internos que mantienen a Morena débil y vulnerable.