Capacidad de respuesta fue la que demostró el gobernador Riquelme ante la contingencia en la Región Carbonífera. Rápidamente se trasladó hasta Múzquiz para coordinar personalmente los trabajos de búsqueda, rescate y atención a las familias damnificadas; a la alcaldesa de este municipio, Tania Flores, no le quedó de otra que tragarse sus palabras y su orgullo y aceptar la ayuda que el Gobierno del Estado le ofrecía, porque una cosa es querer andar peleándose con todos con fines electorales y otra muy distinta gobernar realmente.
Acá en la capital, en cuestión de horas, el secretario de Inclusión y Desarrollo Social, Manolo Jiménez, organizó una colecta de víveres y ropa en buen estado para mandar a nuestros hermanos de Múzquiz. La respuesta fue increíble y no se podía esperar menos de los saltillenses, que en repetidas ocasiones han demostrado tener empatía en estas situaciones, pero sobre todo un gran corazón.
Por otro lado, ya tomó protesta el nuevo auditor superior del estado, Manuel Rodríguez Briones; el lagunero llega por un periodo de 8 años, tiempo suficiente para poner orden en esa dependencia, pues su antecesor, Armando Plata, se la pasó empolvando fólders como el del exalcalde de Monclova, Alfredo Paredes, acusado de un desvío multimillonario, del cual absolutamente nadie se ha atrevido a investigar, ni mucho menos sancionar.
Sería una buena carta de presentación para don Manuel Rodríguez.






