Por fin terminaron las kilométricas campañas; 60 días en donde los cuatro candidatos a gobernador pudieron dar a conocer sus propuestas de campaña, aunque, como en todo, unos aprovecharon más la oportunidad que otros.
Por ejemplo, Manolo Jiménez exprimió hasta el último momento para recorrer el estado en una de las mejores campañas, si no es que la mejor que su servidor ha visto en este recorrido por la política Coahuilense, sus eventos siempre lucieron abarrotados, vivos, con una planeación y logística que llamaba la atención, sin dejar de lado el tema de las propuestas en las que fundamentalmente se basó su campaña. No es fácil recorrer el estado en más de cinco ocasiones en tan solo dos meses y Manolo lo logró, la vitalidad y juventud fue su marca.
El Ingeniero Guadiana también hizo lo suyo, vino de menos a más y poco a poco sus mítines lucían más tupidos, dando a conocer también propuestas muy concretas que llamaron la atención. Tal vez el punto de mejora en su campaña fue el eterno pleito que tuvo con Ricardo Mejía, ahí se gastó tiempo, recurso y energía; tal vez no debió hacerle el caldo tan gordo.
Hablando de Mejía, se le reconoce que aún y sin partido, como al final terminó, logró llamar la atención, y aunque su discurso disruptivo no agradó a más de uno, al menos logró que lo conocieran un poco más. Sus constantes dimes y diretes con Guadiana y Mario Delgado fueron el pan de cada día de su campaña, y ni hablemos de las escandalosas publicaciones que su señora esposa hizo en repetidas ocasiones, incluso confrontando nada más y nada menos que al presidente de la República. Ya veremos el lunes si le funciono o solo quedará en la anécdota.
De Lenin ¿Qué les digo? Pese a que su lugar de fuerza es Acuña y la región Carbonífera no cesó en su empeño de darse a conocer y posicionarse como un hombre de resultados contra el PRI.
Ahora solo queda reflexionar y el próximo domingo salir a cumplir con nuestro derecho de elegir a nuestro próximo gobernador.






