El gobernador Manolo Jiménez garantiza la seguridad en Coahuila y en particular de los habitantes de Torreón.

Le preocupa que haya aumentado la percepción ciudadana de inseguridad y, al mismo tiempo, le ocupa y toma decisiones firmes.

Garantizar la seguridad de los habitantes de Torreón, con la Policía Estatal, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina, en coordinación con el Ayuntamiento.

No escatimar esfuerzos para que Torreón sea seguro.

Afrontar el escenario de problemas internos de la Policía Municipal, con base en el diálogo y las decisiones que se tengan que tomar  para garantizar ya, al momento, la seguridad mediante las fuerzas policiacas estatales y federales. Eso no es negociable.

El mandatario estatal es firme en sus decisiones y le pone la muestra a funcionarios que lo representan en la Laguna, cuya actuación en el caso Torreón deja mucho que desear.

Tal es el caso del subsecretario de gobierno en la Laguna, Eduardo Olmos, o del que fuera jefe de campaña de Román Alberto Cepeda, Lauro Villarreal.

Ambos hacen como que intervienen, sin lograr acuerdos que ayuden a la causa del estado.

Por eso, tiene que ser el gobernador Manolo Jiménez quien tome el toro por los cuernos y establezca las líneas de acción, en este caso para hacer lo que se ha dejado de hacer en Torreón.

La seguridad es prioridad y los resultados del modelo Coahuila dan muy buenos resultados.

Coahuila es el estado más seguro del norte del país y una de las tres entidades más seguras a nivel nacional.

Bajo esa realidad, la política de seguridad en el caso de Torreón le garantiza a sus ciudadanos excelentes resultados.