Todos los caminos llevan al expresidente de las mentiras y de la corrupción, el líder “moral-morenista” Andrés Manuel López Obrador.
La desaparición forzada de Rubén Rocha, acusado por EE.UU. de narcopolítico.
La intervención del general Gerardo Mérida y las investigaciones por huachicol fiscal en la Marina.
La protección hacia el senador Adán Augusto López por su relación con el cártel de “La Barredora”.
La corrupción, los incendios y el saqueo en Pemex.
Las fallas con muertes de inocentes en el Tren Interoceánico y las quiebras por insolventes del Tren Maya, el aeropuerto AIFA y la refinería que no refina Dos Bocas.
La falta de medicamentos en el Seguro Social y en el ISSSTE.
El surgimiento de los nuevos ricos que encabezan sus hijos y sus cercanos.
Todos y cada uno de los escándalos van a dar a López Obrador.
Y lo peor es que ya trascienden al bolsillo y a la calidad de vida.
Al bolsillo con los aumentos de precio en las gasolinas y el diésel y la consecuencia del incremento en la canasta básica de alimentos.
Hoy todo es mucho más caro y los aumentos salariales que cacareó López Obrador quedaron sepultados en el peor sexenio.
Que Estados Unidos lo tenga en la mira por encabezar a los narcopolíticos de Morena es una cosa.
Pero termine en la cárcel o no, el impacto negativo de su sexenio seguirá aquí.
Con un reflejo letal que es la inseguridad en los estados que aún gobierna Morena y con una grave crisis económica que no se ve donde vaya a parar.






