El escenario nacional es dramático por el aumento en el número de muertes en Sinaloa y el caos por el huracán “John”, que mantiene bajo emergencia a los habitantes de 40 municipios de Guerrero, pero hoy en la mañanera habrá fiesta.

Sí, el presidente López Obrador anunció que festejará con sus aspirantes a periodistas a modo el fin de sus mañaneras.

Habrá desayuno y música, como si todo fuera felicidad, en su mundo aparte y sus propios datos.

Y en esos datos no incluye la muerte de 175 personas y otros 127 desaparecidos en Sinaloa, donde el estado sigue rebasado por el pleito mortal entre “Los Chapos” y los “Mayos Zambada”.

Al mismo tiempo, otro huracán ha ocasionado la muerte de 13 personas y mantiene bajo emergencia a los habitantes de 40 municipios en el estado de Guerrero.

Damnificados por la creciente peligrosa de ríos, la escasez de alimentos, sin luz, sin servicios y con una gobernadora, Evelin Salgado, toda loca, cómo con “Otis”.

Ah, pero habrá fiesta en la mañanera.

Por supuesto que el presidente López Obrador, a unas horas de por fin irse, mantendrá con su discurso sin sustancia y no hablará de la violencia en Zacatecas, Michoacán, Durango, Sinaloa o en Guanajuato.

Menos del aumento en los precios de los alimentos básicos y de las gasolinas y el diésel. Tampoco de las deficiencias en los servicios médicos, porque la referencia de Dinamarca está en su mundo alterno.

Un mundo de caprichos y de resentimientos, de pleitos y de ocurrencias.

Pero no hay mal que dure cien años, y el 1 de octubre asume la presidencia, con un ambiente de esperanza aquí en Coahuila, la doctora Claudia Sheinbaum que, por supuesto, no se desmarcará de la ideología política de AMLO, pero sí, poco a poco, con la rienda del poder presidencial, definirá su propio estilo de gobernar.