Es evidente la excelente relación de respeto y de colaboración, estrictamente humanitaria, entre el Gobierno del estado y la Iglesia Católica.
El gobernador del estado, Manolo Jiménez Salinas, se reunió con los obispos de Saltillo, Torreón y Piedras Negras.
Monseñor Hilario González, Luis Martin Barraza, obispo en Torreón; y su homólogo de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda.
El significado para los coahuilenses es muy importante porque, en términos generales, significa la unidad y los compromisos sociales compartidos.
El Gobierno del estado mejora las condiciones de vida de los coahuilenses sobre el avance en el combate a la pobreza; y de la Iglesia Católica, la promoción de los valores y la orientación espiritual es necesaria en el fortalecimiento del sector más importante: la familia.
Además, el respeto entre ambos genera siempre mejores condiciones de convivencia.
En la reunión, los máximos jerarcas de la Iglesia Católica destacaron la seguridad que hay en Coahuila, a diferencia de otros estados agobiados por la inseguridad y donde se trastoca la tranquilidad y la sana convivencia.
De esa manera, en cada uno de los 38 municipios, hay condiciones propias para el fortalecimiento de las familias y de las mejores convivencias.
Por su parte, el gobernador Manolo Jiménez resaltó la labor espiritual y de fortalecimiento a los valores que realizan los obispos.
Los tres son parte fundamental de los objetivos sociales del Gobierno estatal y cuentan con el reconocimiento y el respaldo.
Y, sobre todo, el respeto y el aprecio, como aliados en un mismo objetivo.






