Toñito Cepeda debería renunciar al Instituto Estatal del Deporte.
A Toñito le queda muy grande la dependencia y quedó en evidencia que le llegaron al precio al rentar el Estadio Olímpico para el concierto de Carín León.
En vez de promover el deporte, ahora Toñito se convirtió en promotor de artistas, quién sabe a qué precio.
El Estadio Olímpico está en ruinas, butacas con agujeros, la pista de tartán destruida, los baños antihigiénicos, repleto de suciedad y, en vez de rehabilitarlo para bien de los deportistas, ocupa su tiempo en negocios personales y arreglos en lo oscurito.
¿Cómo explicar que el Estadio Olímpico se utilice para un concierto?
Solo con el interés de usar su encargo como negocio y olvidar que es un servidor público.
Toñito Cepeda mostró el cobre y la comunidad deportiva se siente defraudada.
Hace unos meses, en la Unidad Deportiva, también a su cargo, una joven cayó de una tirolesa y estuvo a punto de morir.
Toñito le sacó la vuelta al accidente y ocultó información sobre si había o no permiso para el funcionamiento de la tirolesa.
Y ahora, de nueva cuenta, está en el ojo del huracán, criticado por las y los deportistas que no apoya, pero sí salió bueno para los negocios al promover un concierto de una empresa privada.
Mucho le reclamarán los deportistas que los pasó a segundo plano, porque primero va él y luego él y al último él.
Así es Toñito Cepeda, el flamante titular del Deporte que, cada día que pasa, muestra su falta de compromiso, su notable incapacidad en la función pública y su interés de beneficiarse de su puesto, que le queda mucho muy grande y donde le gana la ambición.






