Además de la impartición de justicia, el Poder Judicial evita los abusos y excesos del Poder Ejecutivo; no es de extrañar que cuando el presidente busca tener el control absoluto, uno de los blancos de sus ataques sean jueces y magistrados.
Lo más preocupante, es que los excesos de Andrés Manuel López Obrador ya comienzan a ser imitados por otros gobernadores de Morena.
El 22 de julio, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, impulsó en el Congreso local, dominado por Morena, la disolución del Tribunal de Justicia Administrativa. La iniciativa se discutió un sábado, en plena fiesta de la Guelaguetza y en tan solo 20 minutos. Después se aprobó la creación de un nuevo tribunal y designaron a los nuevos integrantes.
Jara celebró la desaparición del anterior tribunal por considerarlo costoso y un obstáculo para la justicia. ¿Dónde hemos escuchado estos mismos argumentos?
Como era de esperarse, el caso llegó a la Suprema Corte, que el jueves 27 suspendió el decreto del Congreso local y ordenó que los 12 magistrados deberán permanecer en el cargo.
Este nuevo episodio revive la pugna entre el presidente contra la Suprema Corte y que, como ya vimos en Oaxaca, puede repetirse en otros estados controlados por Morena.
Fue precisamente el bloqueo de la Suprema Corte a los excesos del presidente lo que causó que este comenzara la ofensiva contra el Poder Judicial y que llegó a su punto más ríspido cuando se reveló que la ministra Yasmín Esquivel, propuesta por López Obrador, plagió su tesis de licenciatura.
El Poder Judicial es el que mantiene el orden constitucional, por lo que cualquier intento para destruirlo es una amenaza para el estado de derecho en cualquier democracia.






