Dice el exgobernador Enrique Martínez y Martínez que un buen político debe estar preparado para ser, para no ser y para dejar de ser.

El consejo se aplica en el ritual aplicado por el gobernador Riquelme ante Manolo Jiménez.

En el evento de la toma de protesta como candidato del PRI a gobernador, Riquelme envió un mensaje claro al estructurar todos los reflectores hacia Manolo y los activos que representa su candidatura por la alianza con el PAN y el PRD.

Para empezar, el evento fue en Torreón, la casa de Riquelme, y en todo momento el gobernador envió mensajes de unidad en torno a Manolo Jiménez.

Para Coahuila, y para los grupos priistas del país, unidad es igual a triunfo; unidad y trabajo serio para no caer en triunfalismo anticipado; unidad y compromiso de movilización el domingo cuatro de junio.

Así, dice el librito, es el comportamiento de un político de nivel. 

Caso contrario, dice también el librito de política, quienes se niegan a dejar de ser.

Por su parte, el candidato Manolo Jiménez alzó la voz para motivar a los priistas de Coahuila en una fiesta de unidad, compromiso y trabajo partidista. 

No cualquiera teje fino en política y Riquelme es de esos. Un político que llegó desde abajo y que ahora asume los tiempos, con madurez y entereza con un candidato de lujo.