Dentro del capítulo interminable de la herencia de corrupción y de impunidad que dejó Andrés Manuel López Obrador ahí le va el fracaso y el gasto millonario inútil de lo que iba a ser y no fue.

¿Recuerda que AMLO anunció que saldrían de la capital dependencias federales para acabar con el centralismo?

¿Que la Secretaría de Energía iría a Villahermosa o la Secretaría de Salud hacia Acapulco, entre otras?

Pues nada.

AMLO gastó muchos millones de pesos en un proyecto que se quedó en eso, proyecto.

Ambas secretarías regresan a nuevos edificios en la Ciudad de México.

Es decir, la presidenta Claudia Sheinbaum paró en seco a AMLO, otra señal, como el pedirle a Adán Augusto que se defienda solito del escándalo de su exsecretario de seguridad narco, cuando fue gober de Tabasco.

Además de frenar la salida de las dependencias, la presidenta Sheinbaum ordenó que se investigue el proceso, porque hubo un robadero en eso de cambiar las dependencias federales hacia algunos estados.

Conforme pasa el tiempo, sale más mugrero de corrupción de López Obrador.

Corrupción e impunidad que aceleran el desgaste de la marca Morena.

Proceso en el que los programas sociales no son suficientes para frenar el desencanto ciudadano hacia los gobiernos morenistas.