Hay momentos que esperamos durante mucho tiempo y cuando llegan, cuesta asimilarlos. Hace seis años por mandato democrático, tuve la enorme responsabilidad de dirigir la Facultad de Jurisprudencia y hoy me corresponde cerrar este importante capítulo de mi vida universitaria. Cuando comencé la gestión tenía claro que dirigir la institución significaba entender que detrás de cada escritorio, de cada salón y de cada trámite, había una comunidad con una historias distintas, con preocupaciones, sueños, dudas y ganas de salir adelante. Siempre tuve claro que una Facultad se construye, cuando sus estudiantes sienten pertenencia, cuando encuentran oportunidades y cuando saben que su Universidad puede ser un espacio para crecer, equivocarse, aprender y descubrir quiénes quieren ser.
Estos seis años intentamos precisamente eso: Hacer Universidad. Abrir espacios, impulsar proyectos, escuchar propuestas y entender que la vida universitaria no termina cuando acaba una clase. Juris MUN, JurisClue, Juris Te Orienta, Radio Juris, JurisAPP y muchas otras iniciativas fueron naciendo con la intención de que nuestros estudiantes encontraran en su Facultad, un lugar para participar, para desarrollar habilidades y para entender que estudiar Derecho significa tener una visión sin fronteras, del mundo que nos rodea.
Si hoy me preguntan qué fue lo más importante de estos seis años, sin duda las y los estudiantes. Los que llegaron a primer semestre con nervios y terminaron convirtiéndose en profesionistas, los que encontraron en un profesor una inspiración, los que participaron en una actividad y se volvieron organizadores. Los que se acercaron a mi oficina o a mi WhatApp, para plantear una idea y quienes simplemente, me encontraban en pasillos y me contaban cómo les estaba yendo. Esas pequeñas historias son las que terminan dándole sentido a una gestión.
Hace unos días, vivimos nuestro sexto informe de resultados, la oportunidad de mirar atrás y reconocer todo lo que habíamos construido juntos. Lo que me llevo de ese día, son las personas que estuvieron. Sentir el cariño de la comunidad estudiantil fue uno de los regalos más importantes que pude recibir al cerrar esta etapa. Ver a las y los abogados en formación acompañándome, escuchar sus palabras, sus muestras de afecto y encontrarme con personas que fueron parte de estos seis años, me hizo entender la importancia de los vínculos que construimos en el camino.
Las y los estudiantes no necesitan que les digamos constantemente qué hacer; necesitan que confiemos en ellos y que les demos espacios para demostrar lo que son capaces. Me voy agradecido con las nuevas generaciones, porque me permitieron acompañarlas en una parte de su historia. Elegí estas palabras, para cerrar esta etapa: CUMPLIR es cuestión de HONOR porque ocupar un cargo es un privilegio y una responsabilidad; la confianza depositada en una persona nunca debe tomarse a la ligera. Entrego la responsabilidad con tranquilidad, porque sé que hicimos todo, lo que estuvo en nuestras manos para llevar a Jurisprudencia hacia adelante.
A quienes confiaron en mí desde el primer día, gracias por acompañarme; a quienes alguna vez cuestionaron una decisión o señalaron algo que podía mejorarse, gracias, porque las instituciones crecen cuando existe la capacidad de escuchar. La Facultad de Jurisprudencia seguirá creciendo, porque las instituciones grandes, no dependen de una sola persona. Cada generación tiene la oportunidad de aportar algo y cada generación que se va deja algo que los demás podrán continuar.
A mí me corresponde agradecer, entregar y seguir caminando. Si algún día, alguien me pregunta qué significó para mí haber dirigido la casa de estudios de las y los abogados de Coahuila, hablaré de las y los estudiantes, de sus sueños y de sus historias; de todo lo que aprendimos juntos.






