En medio de un estallido mediático, como lo fue el asesinato de cinco jóvenes en Lagos de Moreno, Jalisco, y ante los señalamientos de los medios de comunicación por la nula respuesta de las autoridades, el presidente Andrés Manuel López Obrador salió con una nueva “puntada”; claro, tenía que ser algo que sorprendiera al país y cambiara el tema del que se hablaba a nivel nacional.
Anunció nada más y nada menos que una “mega farmacia”. Un anuncio que suena más a sueño guajiro que a cualquier otra cosa.
Dijo que estas farmacias contarán con todas las medicinas existentes en el mundo, tanto así que prometió ir a buscarlas a la India o a China, de ser necesario, pero que en diciembre se acabaría con el desabasto de medicamentos.
Vaya ironía, dijeron los padres de miles de niños con cáncer, a quienes el mismo Gobierno Federal les quitó el acceso a ellos.
Y es que el anuncio suena muy bien, pero habrá primero que ver que funcione, porque los proyectos de la 4T han dejado mucho a deber y, segundo y más importante, habría que garantizar el acceso a la salud a todos los mexicanos, independientemente de su clase social, además de mejorar la infraestructura de los hospitales, así como mejorar la atención en el servicio.
Al final, al pueblo “panem et circenses”.






