Ahora, con las renovaciones de los comités municipales del PRI, ya salió a la luz que muchos de los que se fugaron a Morena quieren regresar.
Y es que, a lo mejor, pensaron que en Morena tendrían más oportunidades de figurar y cada vez son menos.
Los expriistas se toparon con la falta de unidad, disciplina y sentido institucional que caracteriza a los morenos.
Los pleitos entre las tribus, la falta de trabajo en territorio y el afán de subirse a la ola de figuras nacionales para obtener diputaciones locales, federales y hasta posiciones en el Senado ya les generó desilusión y cansancio.
Pero resulta que la salida no tenía regreso, porque los priistas no le bajan el ritmo de trabajo y las y los aspirantes compiten en base a resultados.
Por lo anterior, los expriistas tendrán que seguir en su nuevo partido morenista y aguantar los caprichos, pleitos, vanidades y la falta de trabajo territorial.
Queda más que claro que entre los morenos todos quieren ser jefes y nadie quiere entrarle a la chamba en barrios, colonias y ejidos.
Nadie quiere ser tropa, pero sí capitanes.
Todas y todos quieren mandar, no hay sentido institucional y eso se refleja en los resultados.
La elección del domingo 7 de junio, para renovar el Congreso estatal, reflejará, otra vez, el lugar de cada quien y la condición de muchos expriistas desilusionados de Morena.






