Aunque a nivel nacional siguen de la greña “Alito” Moreno y los dirigentes del PAN y del PRD, Marko Cortés y Jesus Zambrano, respectivamente, en Coahuila todo pinta para que sí exista alianza.

La iniciativa en el Congreso del Estado para crear gobiernos de coalición es la vía para cerrarle el paso a Morena y hacer entre todos que gane la gubernatura Manolo Jiménez, quien conformaría un gobierno con funcionarios cuyos partidos políticos le aportaron votos.

Del otro lado: Morena, que todavía no tiene candidato pero el presidente Andrés Manuel López Obrador meterá a su más cercano, Ricardo Mejía Berdeja, que parece no necesitar de aliados.

Con la pura marca de AMLO pretende arrebatarle Coahuila al PRI.

Sin aliados porque creen que no los necesitan y ese mensaje ya obligó a una posible alianza entre la Unidad Democrática de Coahuila y Movimiento Ciudadano.

De concretarse, dividiría aún más la elección y serían dos activos los que definirán el triunfo; el candidato y sus estrategias de contacto con el electorado y la unidad y ahí el PRI de Riquelme lleva la delantera.

Morena no saldrá unido de la elección de su candidato y la otra alianza, solo se dividirá en tres y podrá acceder a algunas diputaciones locales.

Claro, es prematuro establecer resultados, porque aún no muestran sus verdaderas armas los candidatos en plena campaña y aún el presidente López Obrador no dirige de lleno sus cañones a Coahuila, el PRI no despliega su fuerza letal y los otros no definen rumbos.

Será una guerra electoral entre el presidente López Obrador y el gobernador Miguel Riquelme.