Conforme pasa el tiempo, es evidente que Morena se desmorona por los actos de corrupción y de impunidad que, poco a poco, se hacen públicos.

El tema de los nuevos ricos y los graves errores de los gobiernos morenistas en Veracruz y en Puebla acrecientan el desgaste de la marca Morena.

Primero, Adán Augusto y su riqueza inexplicable, después Andy y sus desplantes de rico, Alfonso Romo y el lavado de dinero y ahora Pepe, el hermano de Andrés Manuel López Obrador, que tiene 13 ranchos.

Sí, los declaró como su patrimonio, pero el tema se enfoca en la evolución de su riqueza.

Antes de que su hermano gobernara al país, Pepín tenía tres ranchos y en seis años, ahora tiene 13 dedicados al ganado de alto registro.

Como espuma subió su riqueza, así como los involucrados con el huachicol fiscal ligados a López Obrador, que manchó a la institución que era considerada como la más limpia: la Secretaría de la Marina.

Ahora sale a la luz otro corrupto morenista, su nombre José María Tapia Franco, quien es señalado como el principal saqueador del llamado Fondo de Desastres Naturales (Fonden) que desapareció AMLO por corrupción.

Pero resulta que la figura que desmanteló al Fonden ahora aspira a ser alcalde de Querétaro por Morena.

Hoy no hay dinero para apoyar a los damnificados por las lluvias en Veracruz, Puebla, San Luis Potosí y el propio Querétaro. Hasta el momento, 66 muertos y 79 desaparecidos.

Pero “Quico” quiere ser alcalde por Morena y ya salieron sus propiedades millonarias. Con el apoyo y protección de AMLO, el angelito tiene casas en los fraccionamientos de lujo en Querétaro, en Miami y en Nueva York, restaurantes y empresas dedicadas a la construcción.

Otro más que se suma a los nuevos ricos de Morena que se olvidaron de no robar, no mentir y no traicionar.

Por el contrato, robaron, mintieron y traicionaron, y ahora Morena se desdibuja cada vez más.