Se puede ser ya un adulto mayor, y todavía no aprender de los errores.
Fallas garrafales que le acarrearon la peor de sus derrotas políticas y muchos problemas personales; se llama Mario Dávila y es conocido por el “Doctor Cachondo”.
En Frontera fue acusado de acoso sexual por enfermeras del IMSS, según la denuncia en redes sociales.
Ahí también incluyen que en una ocasión tuvo que escapar por la ventana de su consultorio, pero luego el marido ofendido le dio una golpiza.
Ahora, en los pasillos de la Presidencia Municipal de Monclova circula la versión de su muy fuerte amistad con Edith Hernández, a quien llevó de la mano a la diputación local y a quien, por su intensa cercanía, quiere hacerla dirigente estatal del PAN.
Lo que sí sabe, pero finge locura, es que los panistas lo repudian, no solo por obtener solo 13 mil votos en la búsqueda frustrada de su reelección.
También lo aborrecen porque ahora anda quedando bien con Morena y el Partido Verde. Hágame usted el favor de traidor no lo bajan.
Más cuando los traicionó al apoyar la decisión loca de Marko “Quico” Cortés de abandonar la alianza con el PRI y la UDC en la pasada elección de alcaldes.
Esa aventura suicida llevó al PAN a perder su reelección, además de sepultar al panismo.
Y aguas, “Doctor Cachondo”, porque hay en curso observaciones de desvío de dinero, según la Auditoría Superior federal.
El Mirón lo sostiene, ese Mario Dávila cada vez está peor en sus proclives aventuras personales y en sus locuras políticas. Sin duda, terminará muy mal.






