Bien por los panistas de Coahuila que calificaron de traidor a su dirigente nacional, Marko “Quico” (el del Chavo del Ocho) Cortés.

Esther Quintana, Mayra Valdés, Juan Pablo Valdés, Elisa Maldonado, entre otros, estuvieron en contra y criticaron la postura de su dirigente nacional de romper por capricho la alianza con el PRI-UDC-PRD.

Ellos saben que la alianza fue generosa al entregarles posiciones, aun y cuando solo aportaron 81 mil votos contra los casi 650 mil de los priistas en la elección a gobernador del estado.

Aun así, la Administración estatal de Manolo Jiménez les dio, como lo marca el compromiso del Gobierno de coalición y sin haber obtenido el compromiso del 20 por ciento de la votación, posiciones importantes.

Dos secretarías de gran relevancia, la de Cultura y la de la Mujer, la reelección de Mario Dávila y tres diputaciones federales.

Por eso el disparate de Marko “Quico” Cortés decepcionó a los panistas que lo llaman traidor y chiflado, por aquello de querer la candidatura a la alcaldía de Torreón para uno de sus amigos.

Valientes salieron los panistas de Coahuila que se rebelaron contra el centralismo del comité ejecutivo nacional del PAN que les podría costar perder Monclova, donde sólo sacaron 12 mil votos, contra 32 mil del PRI.

Si bien el PAN no aparece en la coalición con el PRI-UDC-PRD, El Mirón se los firma: los panistas de facto se mantendrán en esa alianza política.