Le platican a El Mirón que la campaña de Shamir Fernández no prende; los habitantes de Torreón simplemente no le creen.
Es tan aburrida su campaña política que, al día, solo realiza dos eventos, máximo tres, y con la misma gente. Los trae en un camión de un mitin al otro.
El aspirante a la alcaldía de Torreón es mal visto porque va a colonias donde acudió a pedir el voto, antes de traicionar al PRI, y nunca más regresó y menos cumplió los compromisos cuando fue diputado federal.
Ahora, Shamir Fernández ha tenido que recurrir a los medios de comunicación para reivindicarse, pero le ha salido peor.
Los ciudadanos de Torreón tienen memoria y enseguida lo rechazan por medio de mensajes, de ahí que el alcalde Román Alberto Cepeda, quien busca la reelección, tiene ya una clara ventaja en las encuestas.
Menospreciar a los electores es lo peor que puede hacer un político, porque tienen memoria y saben diferenciar muy bien entre el oportunista y el que sí tiene vocación en el servicio público y cumple sus promesas.
Por eso Shamir Fernández, ahora como morenista, ya se siente desesperado, porque va derecho a perder la elección.
Es más, Morena ya tiene presupuestada su derrota frente al PRI en Torreón, al igual que en Saltillo, Monclova, Piedras Negras y Acuña, las ciudades que determinan el peso político en Coahuila.
Es más, en todo Coahuila, Morena ya encendió los focos rojos ante el nulo resultado de votos que le podrían dar a su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, por sus malos candidatos y la división que los caracteriza.






