Les explotó la granada en la mano a Mario Dávila y Alfredo Paredes; ahora tendrá que pagar por los pecados de otro, pero ya lo dice el sabio y conocido refrán: tan culpable es el que mata la vaca como el que le amarra la pata.
Hace unos días, miles de monclovenses, encabezados por el activista Arturo Elías Allende, se manifestaron pacíficamente afuera de la Presidencia Municipal de la ciudad acerera.
Entre gritos de justicia, Mario Dávila tuvo que dar la cara por su pariente, el cual ya le está facturando más problemas que dinero; ahí el alcalde dio la razón a la comunidad por el enojo ante un hecho que ha trascendido fronteras y que ha dejado mal parada a la actual Administración.
La cosa no terminó ahí, los manifestantes hicieron una segunda parada afuera de la casa del exalcalde y principal responsable de la matanza de los perritos, Alfredo Paredes; estuvieron afuera del residencial Privadas de San Francisco y en el lugar la indignación se vio reflejada en carteles que tapizaron el portón de la entrada del exclusivo fraccionamiento.
Pero como el miedo no anda en burro, el exedil nunca salió, o quizás le dieron el pitazo y huyó, así de cobarde es quien hoy busca el voto para ser diputado local por el distrito 6.
Y es que ¿Con qué cara pides la confianza del voto después de tener en tu Administración a un Cuerpo de Bomberos y Protección Civil que mataba sádicamente a animales inocentes? Porque podrían decir misa, pero era evidente que sabían la existencia de los videos y no hicieron absolutamente nada.
Es un hecho que la campaña para Paredes terminó, no hay mucho que hacer, después de los escándalos y denuncias por desvíos de recursos vino esto que hiere en lo más profundo de una sociedad monclovense harta de los malos gobiernos.






