La crisis por falta de agua al centro y norte de Saltillo tiene un responsable: la Comisión Federal de Electricidad que, bajo la Administración morenista, tocó fondo por falta de mantenimiento.
Hoy hablar de la CFE es sinónimo de apagones.
Unas 300 mil familias se han visto afectadas por el corte de agua, porque sin luz los pozos de agua no funcionan.
Y el corte de luz no fue por vandalismo, como lo quiere vender la CFE, sino por fallas internas derivadas de equipos sin mantenimiento y otros ya muy deteriorados por el tiempo.
Sin mantenimiento oportuno, el problema hizo crisis y el superintendente en Saltillo, Roberto Velásquez, no salió a dar la cara y explicar lo que sucede.
El alcalde Javier Díaz exigió respuesta a la CFE, culpable por la falta de agua en colonias y barrios, y la respuesta ha sido a cuentagotas, como el servicio.
También Aguas de Saltillo ha denunciado la falta de compromiso social del titular de la CFE.
Al mismo tiempo, comerciantes, empresarios e industriales que denuncian el aumento en los apagones.
Más de 80, del año pasado y en lo que va del presente.
La inconformidad contra la CFE se extiende ya por todo el país.
Más cuando los apagones son cosa ya de todos los días y contrastan con la política de cortar la luz ante el mínimo retraso de tiempo en el pago.
La CFE, en manos morenistas, ya está en crisis y ahora alcanzó no solo los desperfectos de los aparatos eléctricos cuando se va la luz, sino ahora un elemento esencial en la vida, como lo es el agua.






