Acusado por el delito de huachicol fiscal, Ernesto Ruffo ha tenido que soportar agravios, como salir de la cárcel para llevar el proceso penal desde su domicilio, pero lo trasladaron por carretera y tardó dos días en llegar; 39 horas de viaje.
El avión está reservado para otros procesados por presuntos delitos como narcotráfico o secuestro.
Como dicen en el futbol americano, a Ernesto Rufo, por panista más que por posible huachicol, le aplicó el gobierno morenista la falta “rudeza innecesaria”.
Rufo, quien fue el primer gobernador de oposición al PRI en Baja California, tiene 74 años y es acusado de contrabando de hidrocarburos y delincuencia organizada.
Fue detenido a mediados de julio y trasladado, por su alto nivel “criminal”, al Penal del Altiplano, junto a los más peligrosos, para que no escapara al estilo “Chapo” Guzmán.
A partir de ese momento, su hija Verónica inició una campaña para demostrar la inocencia de su padre y demostrar que nada tiene que ver en el delito de huachicol fiscal, traslado de combustible ilegal por trenes; uno de los cargamentos fue detenido en Saltillo en julio con casi 19 millones de litros.
La defensa de Ernesto Ruffo alega que es inocente y que las protestas por su detención de Felipe Calderón y de Vicente Fox, lejos de ayudar, le perjudicaron.
Verónica consideró que su padre es un preso político y su enemigo tiene siglas y apellido: Morena de López Obrador.
Sus abogados lograron ya cambiar la medida cautelar y la jueza ordenó prisión domiciliaria.
Solo que Ernesto Ruffo no lo trasladaron en avión como a personajes de la delincuencia organizada.
Por tierra y en dos días llegó todo cansado hasta su casa en Baja California para seguir el proceso penal, a pesar de que su médico demostró que tiene enfermedades serias que ponen en riesgo su vida por su avanzada edad.
Ya nada más faltaba que lo enviaran en ómnibus o en el ADO, por ser del PAN y detractor de AMLO.






