En caída libre va el “doctor cachondo” Mario Dávila; otro funcionario se suma a la lista de quienes no quieren terminar en la cárcel.

Primero le renunció el director de la Policía, luego el secretario del Ayuntamiento, el director jurídico y ahora se fue César Menchaca, de la Dirección Municipal de la Juventud.

El barco del “doctor cachondo” se hunde y van al precipicio sus afanes de reelección como alcalde de Monclova.

Su campaña política se ve gris, desangelada y eso que han contenido a las enfermeras del Seguro Social que lo denunciaron, en redes sociales, por acoso sexual en Ciudad Frontera.

Bien sabe que perderá la reelección y, al mismo tiempo, la dirigencia estatal del PAN.

Por cierto, los panistas de Saltillo ya no aguantan a la dirigente Elisa Maldonado y, al terminar la elección del 2 de junio, exigirán su renuncia.

Ahí es donde el “doctor cachondo” caerá al precipicio político, sin la reelección y sin el control del PAN.

¿Qué seguirá?  Auditorías en la Alcaldía de Monclova y en la gestión de Elisa Maldonado, donde las cuotas de los panistas han ido a parar en los viáticos que se gasta en hoteles y en restaurantes.

En contraste, con el horizonte gris del grupo político del “doctor corazón”, enfrente, Carlos Villarreal cada vez suma más adeptos, incluso muchos panistas.

Sus propuestas de trabajo han sido muy bien recibidas por los ciudadanos de Monclova, cansados de la pésima administración del doctor y su pandilla, que pronto se irán para no volver jamás.