El tal Andy es un virtual candidato al diván.
Por necesidad, debe ser paciente de un profesional de la salud mental.
Es evidente que es un megalómano.
Y sus delirios de grandeza lo llevaron a advertir que Estados Unidos planea invadirnos solo porque le quitaron la visa.
El tal Andy López Beltrán es producto de una infancia de sobreprotección paterna, entre otros vicios que limitan el desarrollo y fomentan la intolerancia a la frustración.
Nunca ha trabajado, no sabe de esfuerzos de vida, pero sí sabe de negocios turbios de corrupción como el huachicol fiscal.
Aunque Estados Unidos no ha precisado por qué le quitó la visa y ni lo podría hacer, porque es una decisión autónoma, hay información que relaciona al tal Andy con infinidad de negocios en el sexenio de su padre Andrés Manuel.
Además del Tren Interoceánico que se descarriló el 28 de diciembre del año pasado y donde murieron 14 personas, hay pruebas de que Andy es pieza clave en el huachicol fiscal.
Como también existen pruebas que tiene Estados Unidos contra los narco gobernadores y demás funcionarios públicos de Morena.
Y si en nuestro país los temas delictivos de los políticos de Morena se guardan y se tratan de enfriar, en Estados Unidos no sucede, al grado de que, por ahora, el retiro de visas es la señal evidente de repudio.
Pero el tal Andy llevó su caso personal a un tema de interés nacional.
Llamó a la unidad nacional, ante una eventual intervención extranjera, solo porque se quedó sin visa.
Pero ya lo dijo su tío José: “No van por el chico, van por el grande”, en alusión a su hermano.
¿Y por qué tendría que ir Estados Unidos por Andrés Manuel López Obrador?
La lógica se dirige a actividades ligadas a la delincuencia organizada, como sucede con Rubén Rocha, quien sigue escondido.
La película apenas inicia y Estados Unidos la produce y la dirige, con actores y actrices de la 4T y sin efectos especiales ni inteligencia artificial.






